Cálculo estructural de una nueva obra

La importancia de asegurar el resultado estructural de una obra no merece mayor comentario. Sin embargo son numerosos los casos en los que la incertidumbre permanece respecto de las seguridades estructurales, aún luego de finalizada la obra y entregada a su dueño. El "arte del oficio"  muchas veces es llevado al extremo de la temeridad por contratistas y constructores; dejando librado a la mayor capacidad de absorción de cargas implícita en los materiales y determinadas por los múltiples coeficientes de seguridad contemplados en los estándares reglamentarios (resistencia de suelos, mampostería, elementos estructurales y sus componentes originarios). Esta actitud determinará que la seguridad estructural sea vuelta en incertidumbre hasta tanto no se resuelva la cuestión en el papel del calculista.

Si bien es cierto que el rigor matemático y la formación profesional en ocasiones suelen ocasionar divergencias y cuestionamientos entre constructores, propietarios y profesionales; es imprescindible al menos una revisión de las condiciones estructurales de una obra proyectada aún en los casos en los que la tipología o dimensiones edilicias se encuentran incluidas en un rango de estándares conocidos y ya impuestos por los usos y costumbres.

Contar con cálculos fehacientes sobre las reales exigencias estructurales, dimensionamiento de los elementos resistentes, calidad de materiales y cómputo de los mismos, es siempre el fundamento de una obra segura como así también la posibilidad de enfocar las energías (sin pérdidas) en las múltiples instancias que se generan en la continuidad de una obra hasta su culminación.